La experiencia de Ben, un padre intencional, en Colombia ha sido positiva en términos económicos, de atención médica y facilidad para llevarse a su hija. Considera que la subrogación sigue siendo necesaria, especialmente para personas de la comunidad LGBT que tienen limitadas opciones para tener hijos, aunque reconoce que aún existen procesos por mejorar.
Ben cree que la industria de la subrogación necesita ser gestionada de manera adecuada. La alta demanda de padres intencionales, particularmente extranjeros, y la regulación estricta en otros países impulsan el crecimiento de esta práctica en Colombia, que se mantiene en una "zona gris" al carecer de una regulación clara.