Más de 5.000 argentinos se encuentran varados en la FanFest de Kansas City, a 8 kilómetros del estadio, impidiendo su ingreso al recinto mundialista. Los colectivos ("shooters") que pagaron para transportarlos no pueden acceder al predio debido al colapso de la ruta.
Los aficionados, que pagaron $15 por el transporte y hasta $2.000 por las entradas, se ven obligados a caminar largas distancias para intentar llegar al estadio antes del partido, perdiendo tiempo valioso y enfrentando la posibilidad de no poder presenciar la apertura del Mundial.