Se describió Kansas City como una ciudad estadounidense del interior, con arquitectura "yankee", ordenada y con buen poder adquisitivo, aunque sin atracciones icónicas.
Se comparó con otras ciudades como Miami y Nueva York, señalando que Kansas no tiene el mismo "encanto" y que ciudades como Los Ángeles se asemejan más a ella, a diferencia de San Francisco o Chicago.
A pesar de no ser un destino turístico principal, se destacó el ambiente mundialista que se vive en la ciudad, con banderas y gente "enganchada", y el entusiasmo de los locales por albergar el evento.