Se reitera que muchos jugadores de la selección española llegan al Mundial en un estado físico paupérrimo, citando el caso de Miquel Merino, quien apenas ha jugado en el Arsenal. Esto contrasta con selecciones como Cabo Verde, cuyos jugadores llegan más descansados.
Se enfatiza que la falta de frescura física y un técnico que no optimiza el rendimiento de los jugadores son problemas graves para España. Se concluye que, sin dar el 200%, es imposible ganar en el fútbol actual.