El Banco de Japón ha elevado sus tasas de interés al 1%, el nivel más alto en 30 años, en respuesta a las presiones inflacionarias derivadas de la crisis energética. Esta medida, aunque coloca a Japón con una de las tasas de referencia más bajas del mundo, marca un hito significativo para su conservador banco central.
La decisión del Banco de Japón se suma a la tendencia global de aumento de tasas de interés para controlar la inflación, siguiendo los pasos del Banco Central Europeo. Se espera que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra también anuncien medidas similares esta semana.