En Israel, el anuncio de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán generó frustración y desconfianza. Muchos israelíes consideran que la guerra debe continuar, especialmente contra Hezbollah y el programa nuclear iraní, a pesar de los llamados a la calma de Washington.
Expertos israelíes califican el acuerdo como "el peor" posible, argumentando que Irán no lo cumplirá y que prioriza los intereses estadounidenses sobre los de Irán e Israel. Señalan que el 80% de la población israelí apoyaba la guerra contra Irán y Hezbollah, a pesar de las presiones de EE.UU.