Diego, ingeniero industrial, relata cómo su sueño de infancia de ser "El Zorro" lo acompañó toda la vida, llevándolo a incursionar en los shows a la gorra.
A pesar de tener éxito como ingeniero, decidió perseguir su pasión, encontrando en los espectáculos callejeros una forma de conectar con el público y expresar su arte.
Menciona que sus hijas, aunque ya adolescentes, solían acompañarlo en sus presentaciones, participando incluso en algunas escenas.