Miyapi y Ramírez, imputados en el caso Loan, afirman no haber visto ni saber nada de lo sucedido con el menor.
Declaran que vieron a Loan con su tío sentado en un árbol cerca del naranjal, mientras ellos estaban conversando por teléfono debido a un familiar enfermo.
Aseguran que después de eso no lo volvieron a ver y que las primeras declaraciones siempre indicaron que no creían en la versión de la pérdida del niño.