En el G7, los mandatarios europeos mostraron un trato distendido hacia Donald Trump, incluso con gestos como el del canciller alemán, quien le regaló una camiseta de la selección alemana.
Se reitera la necesidad de que se abra el estrecho de Ormuz para el flujo de petróleo, crucial para todas las economías. Se espera la definición sobre el apoyo o las sanciones a Rusia, con Francia y Reino Unido anunciando nuevas medidas contra la "flota fantasma" de buques petroleros.