Marisa Carriza y Martín Garnica, responsables del fútbol femenino en el club, describen la institución como un hogar y un espacio de contención para personas de todas las edades.
Ambos coinciden en que el club ofrece puertas abiertas y un sentido de pertenencia, donde los socios pueden volver en cualquier momento de sus vidas. Se destaca la realización de actividades comunitarias como locros y bingos, que fortalecen los lazos entre los miembros.
"Este club es mi casa, a mí me adoptó después de un proceso medio crítico de mi vida", expresa Carriza sobre el rol social del club.Las nenas comienzan a jugar al fútbol a partir de los 7 u 8 años, y aunque actualmente entrenan dos veces por semana, existe la aspiración de ampliar los horarios y formar un equipo competitivo para participar en AFA.