La investigación sobre el femicidio de Agostina avanza con la posible conexión de Barrelier y la Villa Los Galpones a través de su teléfono. Se discute la posible intervención de la justicia federal y la preocupación por nuevas detenciones.
Se plantea la hipótesis de que la escena del crimen pudo haber sido manipulada, y se enfatiza la importancia de la información que arrojen los teléfonos celulares para corroborar o desmentir los relatos.
El caso presenta similitudes con el triple crimen y se indaga en la posible participación de la madre de Agostina en relación con el accionar de Barrelier, así como en el posible suministro de drogas.
Se revelan detalles sobre un posible búnker en la habitación de Barrelier y alquileres para eventos, además de una reunión previa en un bar de la costanera con personas de interés en la causa.