Diego relata una anécdota en la que un cliente lo reconoció mientras trabajaba como ingeniero, evidenciando la intersección entre su vida profesional y su personaje de "El Zorro".
Confiesa que intenta mantener separadas ambas facetas, pero que a veces la situación lo lleva a contar su doble vida.
Describe cómo inició sus shows a la gorra vendiendo espaditas y globos en la plaza, y cómo la experiencia, aunque difícil al principio, lo impulsó a continuar.