Se describe el fervor mundialista que se vive en Buenos Aires y en todo el país, caracterizado como un "síndrome mundial" que ha contagiado a la gente. A diferencia de las etapas previas, hoy se percibe una mayor conexión y entusiasmo con el evento deportivo.
Se detallan las cábalas y rituales que los argentinos suelen seguir para ver los partidos, como mantener los mismos lugares en el sillón, usar la misma ropa y reunirse en familia. También se comentan las opciones gastronómicas para la previa, como empanadas, pizza o picadas, y se reflexiona sobre la dificultad de preparar todo mientras el resto de la familia ya está frente al televisor.