Se reflexiona sobre el impacto de los buenos resultados en la percepción de la Selección Argentina y su técnico, Lionel Scaloni, argumentando que el éxito en la final del Mundial facilitó la aceptación de su estilo.
Se compara la situación actual con la del Mundial 2010, donde España perdió su primer partido pero se recuperó para ganar el torneo, sugiriendo que los resultados positivos pueden mitigar las críticas iniciales.
Se destaca la "humanización" del futbolista lograda por Scaloni, permitiendo que jugadores como Dibu Martínez hablen de salud mental y que el propio técnico exprese sus emociones, lo que genera una conexión más profunda con el público.
Se reconoce que, si bien el buen resultado es fundamental, el estilo de Scaloni y la cercanía con los jugadores han sido claves para el éxito y la popularidad del equipo.