Se debatió sobre cómo el entorno y el clima de la ciudad influyen en la atmósfera de los eventos mundialistas.
Se contrastó la vibrante y festiva escena de Miami, con su calor y gente en las calles, con la percepción de Kansas City como una ciudad más gris y fría, donde la gente sale principalmente para ir al partido.
Se sugirió que este contraste ambiental podría afectar la energía general de los eventos en comparación con ciudades más cálidas y bulliciosas.