Se continúa el relato sobre presunto acoso sexual por parte de Mario Pergolini, enfatizando que apretar a alguien contra la pared sin su consentimiento es inaceptable en cualquier época.
La denunciante afirma que no va a los mismos lugares que Pergolini y que no lo ha cruzado en eventos.
Se sugiere llamar a Mario Pergolini para preguntarle si desea que ella continúe hablando sobre el tema, indicando que ella podría tomar la decisión de hacerlo.