Se planteó la dificultad de comparar a Lionel Messi con figuras históricas del deporte argentino como Juan Manuel Fangio, Diego Maradona o Carlos Reutemann. La premisa es que cada uno fue grande en su época y las comparaciones son odiosas y poco productivas.
Se argumenta que comparar a Messi con Maradona beneficia a ambos, realzando la figura de Diego y destacando el presente de Messi en el fútbol moderno, lo cual también es un elogio a la memoria de Maradona.