Se reaviva el debate sobre la nacionalidad de los jugadores en las selecciones mundialistas, cuestionando si la globalización ha desvirtuado el concepto de representar a un país.
Se menciona que hay alrededor de 100 jugadores nacidos en Francia jugando para diversas selecciones, y se compara la situación de Marruecos, donde todos los jugadores son extranjeros, con otros equipos. Se cuestiona si esto es una forma de "mercado de pases" de selecciones.
Se pone como ejemplo el caso de Zidane, hijo de argelinos, quien jugó para Francia pero cuya familia es originaria de Argelia, planteando la complejidad de la identidad nacional en el deporte.