Se critica la intervención de la FIFA en las reglas del fútbol, argumentando que responde a intereses comerciales y no al espíritu deportivo.
Se menciona la ampliación del número de selecciones a 48 como una estrategia para abrir nuevos mercados, como el de China e India, independientemente del nivel futbolístico de estos países.
Se cuestiona la implementación del VAR y los cambios en el tiempo de juego, sugiriendo que estas modificaciones buscan alargar la transmisión para generar más ingresos publicitarios, afectando la esencia del deporte.