Se continúa el debate sobre la crítica de Pablo Schultz a "Billy Elliot". Se enfatiza que la crítica se centró en la dirección de Rubén Schumacher y en cómo esto afectó la interpretación del personaje principal, no en la sexualidad de los niños.
Se cuestiona la reacción de Schultz ante las críticas recibidas, sugiriendo que podría haber un malentendido o falta de autocrítica por su parte. Se menciona que la Asociación Argentina de Actores emitió un comunicado al respecto.
Se relata el impacto de la crítica en los jóvenes actores de la obra, quienes se sintieron heridos y confundidos. Un niño preguntó a su madre qué podía hacer para mejorar, evidenciando el daño causado por las palabras del crítico.
Se reitera que la crítica se enfocó en aspectos artísticos y de dirección, y que la obra en sí promueve la inclusión y la libertad de expresión, desmitificando prejuicios sobre la danza y la masculinidad.