El fútbol ha experimentado un gran crecimiento en Estados Unidos desde el Mundial 1994. En aquel entonces, la concurrencia a los estadios era baja y el interés del público estadounidense era limitado.
Actualmente, la situación es totalmente diferente. Se sugiere que si se pregunta por los apellidos de los asistentes a un estadio, se notará que el 80% de la comunidad hispanoamericana es la que asiste a ver fútbol, a diferencia de otros deportes más tradicionales en Estados Unidos como el básquet, la NFL o el béisbol.