José Tomás, un joven chileno, utiliza el coligüe para fabricar bicicletas y otros objetos, promoviendo su valor como material sostenible. Su objetivo es cambiar la percepción social del coligüe, actualmente subvalorado, y fomentar su uso en la arquitectura y la industria.
La implementación del coligüe podría contribuir a la restauración de bosques nativos, la protección de la biodiversidad y la conservación del agua, contrarrestando los efectos negativos de los monocultivos de pino. La construcción de una estructura de coligüe en la costanera de Villarrica es un primer paso para visibilizar las posibilidades de este material.