Se profundiza en la reconstrucción de los hechos previos a la desaparición de Loan, centrándose en el almuerzo organizado en una casa alejada.
Se cuestiona cómo terminaron todas las personas en ese lugar y quién organizó el encuentro, especialmente considerando que la abuela Catalina no conocía a su nieto Loan.
Se señala a Benítez como la persona que llevó a los niños al naranjal, y a Laudelina coordinando el almuerzo con Caixaba.