Desde 1978, Argentina ha tenido un desempeño sobresaliente en Copas del Mundo, ganando tres títulos y alcanzando dos finales (1990 y 2014).
Este historial la posiciona como una potencia futbolística, a pesar de haber experimentado algunos resultados decepcionantes, como la eliminación en fase de grupos en Corea-Japón 2002, siendo esa la única vez en las últimas 10 participaciones que no superó la segunda ronda.