Se realizaron cambios en Arabia Saudita con el ingreso de Nasser Al-Dawzari, buscando reestructurar el equipo ante la superioridad uruguaya. El equipo saudí ajustó su formación a una línea de cinco defensores para contener los embates de Uruguay.
Uruguay continuó buscando el empate, con jugadas de ataque por las bandas y centros al área. Se observó un mayor involucramiento de jugadores como Valverde, Bentancur y Ugarte en la generación de juego. A pesar de los esfuerzos, la defensa saudí se mantuvo sólida, y el marcador seguía 1-0 en contra de Uruguay.