Ana, tras ser despedida de Erwin's, se prepara para liderar una subasta importante. Se enfrenta a la desconfianza de algunos y a la necesidad de demostrar su valía.
Se produce un tenso momento cuando Ana pide que Gerard no participe en el equipo de la subasta, a pesar de las presiones, defendiendo a Claire y su contribución a la compañía.
Finalmente, Ana es confirmada como la persona de confianza para dirigir la subasta, demostrando su capacidad y ganándose el respeto de algunos, aunque otros muestran escepticismo.