Ana llega a la oficina de Claire Dupont, un lugar descrito como poco acogedor y con olor a "madera podrida". Claire le recuerda a Ana sobre los boletos para "Sueño de Verano", insinuando que ya se agotaron y que debería olvidarse de ellos.
Claire le da a Ana instrucciones sobre su trabajo, pidiéndole que revise una carpeta con obras de arte y determine su valor actual. Ana se muestra abrumada por la cantidad de trabajo y la presión, pero se compromete a cumplir con sus responsabilidades.