Ana se encuentra con Claire Dupont, quien le da la bienvenida y le comenta sobre su trabajo como estrella en Nueva York. Ana, modestamente, se describe como una asistente, pero Claire la anima, asegurándole que lo hará bien y ofreciéndole su apoyo.
La conversación da un giro hacia la competencia interna en la empresa. Se menciona a Gerard y París como rivales, y se critica la venta de un Van Gogh a un comprador de NFTs, a quien se le atribuye haberle "pintado una carita feliz con spray". Ana expresa su deseo de graduarse del programa de entrenamiento y quizás abrir su propia galería, mostrando ambición profesional.