Ana asiste a un evento donde se siente bien dirigida y con dinero, destacando la importancia de los contactos de Kirchner.
Se encuentra con Claire, quien le dice que esperaba que Ana viniera porque está ocupada conquistando el mundo. Ana lamenta que alguien no haya llegado, pero Claire le resta importancia.
Ambas celebran el éxito de la subasta y la futura compra de una casa en España, mientras Ana agradece a los asistentes por venir.