El acceso al estadio se presenta como un desafío considerable. El parking, de dimensiones gigantescas, se encuentra a una distancia considerable del ingreso peatonal, obligando a los asistentes a caminar largas distancias bajo un calor sofocante.
A pesar de la organización, que incluye controles y señalización, la magnitud del predio y la afluencia de público generan demoras. Los fanáticos, muchos con la ilusión de ver a Messi, muestran paciencia ante las adversidades.