El presidente chino Xi Jinping realizó una visita oficial a Pyongyang, buscando fortalecer la relación estratégica entre China y Corea del Norte. Ambos líderes expresaron su consenso en llevar la relación a "nuevas alturas" y sentar las bases de amistad.
Sin embargo, un tema crucial quedó silenciado en los comunicados oficiales: las armas nucleares norcoreanas. La ausencia de la palabra "desnuclearización" en los documentos sugiere un posible reconocimiento tácito por parte de China del arsenal atómico de Pyongyang, a cambio del respaldo norcoreano a la política de "una sola China" respecto a Taiwán.
La visita cobra relevancia en el contexto de la creciente influencia de Kim Jong-un como proveedor estratégico de activos militares, especialmente tras el envío de municiones a Rusia. Esto consolida su posición como actor geopolítico indispensable y se alinea con la ambición de China de moldear el orden en el noreste asiático.