El segmento detalla el uso de los diezmos en el Antiguo Testamento, destinados al sostén de los ministros a tiempo completo en el santuario, principalmente los levitas.
Se explica que la tribu de Levi no recibió tierras al entrar en la tierra prometida, ya que Dios mismo sería su heredad y se encargaría de su sustento a través de las ofrendas del pueblo.
Los levitas, a su vez, debían diezmar para sostener a los sacerdotes. Se reitera que el principio fundamental del diezmo es honrar a Dios y ponerlo en primer lugar.