Un potente terremoto de magnitud 7,8 grados sacudió la isla de Mindanao, en Filipinas, dejando al menos 35 muertos, más de 130 heridos y una decena de desaparecidos.
El sismo provocó el colapso de varios edificios y un deslizamiento de tierra que sepultó 14 casas en el municipio de Glan. Se activaron alertas de tsunami para Filipinas, Indonesia, Taiwán y Papúa Nueva Guinea, aunque la ola finalmente no llegó. Más de 2.000 personas fueron evacuadas.
Filipinas, ubicada en el Anillo de Fuego del Pacífico, es uno de los países más sísmicamente activos del mundo. Este terremoto sigue a otro similar en octubre del año pasado que dejó 76 muertos.