El pedido expreso de Tati Almeida fue ser despedida en un sindicato, específicamente en la sede de 9 de Julio, debido a su buena relación con la organización y como un gesto de cercanía con los trabajadores.
Esta decisión contrasta con otras posibles sedes como la legislatura o el congreso, las cuales Almeida prefirió evitar, manifestando su deseo de un último adiós en un espacio representativo de los trabajadores.