María Carmen, representante de las trabajadoras de casas particulares, describió un salario de indigencia: 400.000 pesos por trabajar 8 horas diarias, 6 días a la semana.
Señaló que este salario no alcanza para nada, especialmente al llegar a una edad donde se necesitan medicamentos. Además, muchas trabajadoras sufren problemas de salud (gastritis, dolores de espalda) debido al esfuerzo físico de tareas como limpiar baños y levantar peso.
Agregó que, ante la precariedad salarial, muchas empleadoras abusan, pidiendo tareas adicionales como pasear perros o cuidar niños, y que el costo de la comida para mascotas puede superar el sueldo de la trabajadora.