Los expolicías Lucas y Ariel discuten la dificultad para acceder a la "casona" investigada en el caso Agostina, a pesar de ser un barrio residencial. Se resalta que el acceso está restringido por ser propiedad privada, con un cartel de "no pasar".
Se especula sobre la posibilidad de que Barrelier, el principal sospechoso del asesinato de Agostina, haya tenido conocimiento previo de la zona y de los accesos a la casona, lo que le habría facilitado el entierro del cuerpo. La cercanía de las canchas de fútbol donde Barrelier jugaba refuerza esta teoría.
A pesar de las sospechas y la evidencia circunstancial, la falta de una denuncia formal o de una orden judicial impide un acceso completo a la propiedad para una investigación exhaustiva. Los entrevistados expresan su frustración por las trabas burocráticas y la aparente falta de voluntad para profundizar en el caso.