Un impacto de Oumuamua contra la Tierra habría liberado una energía equivalente a 45.000 bombas de Hiroshima, con consecuencias devastadoras para el planeta.
La energía de impacto de objetos interestelares como Oumuamua y Borisov, debido a sus altas velocidades, supera con creces la de los asteroides convencionales.
La detección temprana y el desarrollo de tecnologías de defensa planetaria son cruciales para mitigar el riesgo de colisiones con estos visitantes cósmicos.