La relación entre Nahuel y su hijo Leandro se fortalece día a día, permitiéndoles compartir actividades que antes eran imposibles. El cambio de Nahuel ha permitido recuperar la conexión familiar y disfrutar de momentos sencillos.
Maca, su pareja, destaca la libertad que Nahuel le brinda, permitiéndole darse gustos sin que él se aparte de su plan. A pesar de que ella a veces desearía comer una hamburguesa, Nahuel la anima a hacerlo, demostrando su apoyo incondicional.
La comunicación diaria y el refuerzo mutuo son clave en su relación. Nahuel acompaña a Maca en sus trayectos en bicicleta al trabajo, realizando doble viaje, lo que evidencia la sólida base de su vínculo y el bienestar que ahora comparten como familia.