El presidente francés Emmanuel Macron solicitó abiertamente que las capacidades de uranio altamente enriquecido de Irán sean neutralizadas bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), presidido por el argentino Rafael Grossi.
Macron expresó que esto debería ocurrir en el contexto de un posible acuerdo nuclear entre Teherán y Washington. Irán posee más de 400 kilos de uranio enriquecido al 60%, una cantidad que se acerca al grado militar necesario para fabricar una bomba atómica (90%). El país no ha ofrecido una explicación convincente para la acumulación de uranio enriquecido a niveles tan altos, dado que las centrales nucleares utilizan uranio enriquecido a un máximo del 5%.