La previa del Mundial en Kansas City se vive con fervor argentino. Decenas de fanáticos, muchos de ellos aventureros que recorrieron miles de kilómetros, se congregan en las inmediaciones del hotel donde se hospeda la selección, a la espera de un vistazo de sus ídolos.
Ezequiel, de San Jerónimo Norte, Santa Fe, y su novia ucraniana, relatan su travesía de seis meses como mochileros, cruzando Latinoamérica y Centroamérica para llegar a Estados Unidos. Su objetivo principal: ver a Messi y, si es posible, entrevistarlo.
La pasión por el fútbol se manifiesta en cánticos, banderas y la esperanza de que Argentina se alce con la copa. Varios grupos de amigos y familias, algunos repitiendo la experiencia de mundiales anteriores, comparten la emoción y la camaradería, demostrando la fuerza unificadora del deporte.