Se relata la historia de la colección de alhajas de Elizabeth Taylor, considerada una de las más valiosas, superada solo por la de la Reina Isabel II. Se destacan tres piezas emblemáticas: el diamante Taylor Barton, la perla Peregrina y el diamante Cruz.
El diamante Cruz, de 33 quilates, perteneciente a Vera Cruz, esposa de Alfred Cruz (aliado de Hitler), fue adquirido por Richard Burton tras el fallecimiento de Vera. La perla Peregrina, con casi 5 siglos de historia, formó parte del joyero de la corona española y fue adquirida por Felipe II y posteriormente por Napoleón III.