Se critica la falta de coherencia en las explicaciones de Adorni sobre el "pendrive", señalando que los números no cierran ni siquiera con sus mentiras. Se menciona que Adorni sigue "cosechando a pozo", sugiriendo que continúa enriqueciéndose ilícitamente.
Se compara la situación con la propia experiencia del conductor, quien afirma haber usado "cassettes" y "pendrives" en su juventud, pero aclara que lo suyo era ficción. Se subraya la diferencia con Adorni, ya que este último es funcionario público y no puede mostrar su declaración jurada, a diferencia del conductor.