Se enfatizó la importancia de una relación personal y creciente con el Espíritu Santo para poder vivir un cristianismo victorioso y ser un líder efectivo. Se mencionó la dependencia del Espíritu como un recordatorio de un retiro espiritual.
Se destacó que el Espíritu Santo nos guía a toda verdad, impulsa nuestras acciones, inspira nuestros propósitos y moldea nuestro carácter. Cuanto más nos rendimos a Él, más bendecidos y efectivos somos.
Se concluyó que el llamado de todo pastor y líder es guiar a las personas a conocer y depender del Espíritu Santo, fomentando una relación de amor con Él, lo cual es vital para la salud espiritual.