Se critica la desconexión entre la clase política y las preocupaciones de la ciudadanía, enfocada en la justicia ordinaria y la prevención de casos como el de Agostina, en lugar de debates sobre la Corte Suprema o el nombramiento de jueces.
Se señala que muchos políticos actúan como "consultores", sin liderar ni tener ideas propias, basándose en focus groups para definir sus posturas. Esta falta de conexión con la realidad social se evidencia en temas como la lentitud de los desalojos o la inacción judicial que afecta a ciudadanos comunes.
Se advierte que este desinterés ciudadano y la falta de participación política podrían tener consecuencias graves, comparando la situación con el "escaramiento" del 2001, y se plantea la pregunta de cuántos casos como el de Agostina seguirán ocurriendo mientras la política se centra en discusiones que no importan a la mayoría.