La investigación sobre el caso de Agostina se expande hacia una posible "casa de orgías" cercana al lugar donde se encontró su cuerpo. Los investigadores exploran la conexión entre este lugar y las actividades de Barrelier, el principal sospechado.
Se discute la posibilidad de que Barrelier no haya actuado solo, sugiriendo una red de delitos que podrían estar siendo encubiertos. La naturalidad con la que se comentan ciertas actividades ilícitas en Córdoba genera preocupación.
La policía y los fiscales son señalados por presuntas irregularidades en la investigación, como la no admisión de denuncias y la posible filtración de información. Se menciona la existencia de hoteles clandestinos y la venta de información sobre accidentes de tránsito.