Los imputados en el caso Maradona insisten en que no hubieran deseado su muerte, ya que no obtendrían ningún beneficio. Luque, uno de los imputados, ha reiterado en varias ocasiones que Maradona era su amigo y que lamenta su deceso.
La defensa de los imputados se centra en la idea de que Maradona murió de un paro cardíaco y que su deceso no era previsible. Argumentan que no tenían intención de causarle daño y que su deseo era que mejorara.