Se expresa preocupación por el uso de inteligencia artificial por parte de los técnicos para decidir cambios, basándose en análisis de cansancio de los jugadores.
Se argumenta que esto podría quitarle la "esencia" al fútbol y la intuición del técnico, al depender de datos objetivos sobre el rendimiento físico.
Se compara con la afirmación de Scaloni sobre la imposibilidad de mentir sobre quién está bien o mal, sugiriendo que la IA podría objetivar estas evaluaciones.