Se denuncian la existencia de numerosos hoteles clandestinos en Córdoba, ubicados estratégicamente cerca de Tribunales y Canal 8. Estos establecimientos permiten a las personas alojarse sin registrar su identidad, facilitando actividades ilícitas.
Los expolicías Lucas y Ariel señalan que estos hoteles operan con total impunidad, ya que no se solicita información personal a los huéspedes. Esto genera un ambiente propicio para la delincuencia, donde se pueden cometer delitos sin dejar rastro.
Se critica la falta de control por parte de las autoridades, quienes parecen no tomar cartas en el asunto a pesar de la proliferación de estos lugares. La situación evidencia un problema grave de seguridad en la ciudad, donde la falta de identificación facilita la evasión de la justicia.