El fiscal Franco Picardi señala que funcionarios del Banco Central, incluyendo a Valeria Fernández, podrían haber incurrido en conductas contrarias a sus deberes de control y fiscalización de la operatoria cambiaria. El objetivo habría sido favorecer a casas de cambio vinculadas a Pichirilo, Migueles y Francisco Aurelio.
Se destaca que, según las investigaciones, estos funcionarios no habrían controlado adecuadamente a las casas de cambio, permitiendo operaciones fraudulentas. Se menciona una conversación entre Pichirilo y Auque donde se evidencia la falta de control y la presunta complicidad de "gente arriba".