La emperatriz Masako de Japón y su esposo, el emperador Naruito, realizaron una visita a los Países Bajos para presenciar el partido entre ambas naciones en el marco del Mundial. La pareja imperial se reunió con los Reyes de Holanda, fortaleciendo la amistad entre ambas casas reales.
La relación entre Japón y los Países Bajos data del siglo XVII, y la amistad entre las familias reales se ha consolidado a lo largo de los años. La visita tuvo lugar en el castillo de Head Out The Low, donde compartieron una velada en honor a los emperadores japoneses.
El partido, que culminó en un empate 2-2, fue un símbolo de la unión entre naciones y culturas, demostrando cómo el fútbol puede trascender fronteras e incluso unir a las casas reales más poderosas del mundo.